Un folio, unas manos pequeñas y un poco de paciencia: no hace falta nada más. Este es el avión que usamos en todos nuestros recortables. Tiene un cierre que lo mantiene bien plegado, así que no se abre en el aire y planea muy bien. Aquí tienes cómo doblarlo, con un dibujo para cada paso.
¡Yo lo hice con mis patitas de dinosauria, así que tú también puedes! Lo más importante: aprieta bien cada pliegue con la uña.

Dobla el folio por la mitad a lo largo y vuelve a abrirlo. Esa línea será tu guía.

Lleva las dos esquinas de arriba hasta la línea del centro. Se forma un tejado.

Dobla la punta grande hacia abajo, hasta que el tejado quede como un sobre.

Vuelve a llevar las dos esquinas de arriba hasta la línea del centro. Por debajo asoma un piquito.

Sube ese piquito tapando las esquinas. Es el truco que hace que el avión no se abra.

Dobla el avión por la mitad, con el piquito por fuera.

Baja cada ala, una a cada lado, dejando abajo una barriga de un dedo de ancho.

Abre las alas en horizontal, rectas como una mesa. ¡Ya puede despegar!
Marcad una línea de salida con cinta de pintor y apuntad cada récord en un papel.
Poned una toalla en el suelo a unos pasos. ¿Quién consigue aterrizar encima?
Sujetad un aro (o un cinturón en círculo) y intentad pasar el avión por dentro.
Desde los 4 años con ayuda, y desde los 6–7 años casi solos. Doblar por las líneas es un gran ejercicio de motricidad fina.
Unos 10 minutos la primera vez y 3 minutos cuando ya se lo saben.
Uno bien simétrico, con los pliegues bien apretados y que no se abra. Por eso el nuestro lleva el cierre del paso 5.
Sí, siempre que sea papel fino. La cartulina pesa demasiado.